La
industria del vidrio tuvo en Cataluña su máximo
esplendor en el siglo XVI, cuando se produjeron
piezas comparables a los mejores modelos
venecianos de Murano. Además de los objetos
utilitarios, los vidrieros catalanes hacían
infinidad de pequeños objetos decorativos que
vendían el primero de enero de cada año en la
feria del vidrio que se celebraba en el paseo
del Borne. La manufactura catalana más
importante fue la de Mataró, y las formas más
típicas de vidrios eran el florero de cuerpo
oval con dos pequeñas asas, el confitero con
forma de gran copa, los fruteros de pie y la
botella, tradición que ha llegado hasta nuestros
días.
A
principios del siglo pasado surgieron muchos
talleres artesanos con pequeños hornos y soplete
para la fabricación de cuentas, dirigida a la
industria perlera y bisutería.
Felipe Aguilar, fundador y propietario de
"Artesanía del Cristal, Felipe Aguilar" de
Mataró (Barcelona), creció en ese ambiente y a
los 12 años de edad empezó su aprendizaje hasta
llegar a ser Maestro Artesano. En la
actualidad en su empresa familiar que dirige
junto a su esposa
Mª Asunción Tomás, siguiendo fielmente
procesos artesanales a base de la utilización
del soplete y el horno y con cristal de la mejor
calidad, se fabrican todo tipo de piezas únicas
para bisutería, joyería, artículos para regalo,
cristal de Murano y tocados de novia. En nuestro
taller creamos cada día nuevos artículos que
combinan artesanalmente tradición con las
últimas tendencias.
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